ENCUENTRA LOS LIBROS DE MANUEL CARBALLAL EN AMAZON


.

Mostrando entradas con la etiqueta Petroglifos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Petroglifos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de junio de 2021

EXTRATERRESTRES EN LA ANTIGÜEDAD... O NO. ÍNDICE DEL CUADERNO DE CAMPO Nº 8


ÍNDICE


La Sociedad de los Antiguos Astronautas




Caso 01. Guatemala: La Cabeza de Padilla……...……. 17

2012: La cabeza de Padilla nos salvará del fin del mundo
 - Un traficante de ilusiones… de cine 
- Pero entonces ¿Qué demonios es la cabeza de Padilla?
 - El inesperado (y romántico) desenlace




Caso 02. Italia: Los OVNIs en el arte

Los símbolos secretos 
- Los más famosos OVNIs en el arte
 - Un satélite soviético en el siglo XVI




Caso 03. Israel: OVNIs en la Biblia… y en El Corán

Mateo 7,7: Buscad y encontrareis
 - De la teología a la arqueología 
- Un catedrático de ciencias bíblicas 
en un congreso de misterios
 - Un OVNI en la explanada de las mezquitas de Jesusalén 
- Los extraterrestres en el Islam 
– A imagen y semejanza…




Caso 04 . Nicaragua: los petroglifos de la isla de la profecía

Dioses misteriosos - ¿Ooparts? 
- OVNIs y mundo subterráneo




Caso 05. Mongolia: la teoría aerostática

Arqueología a vista de pájaro 
- Aeronáutica secreta 
- Vimanas sobre las pistas de Nazca 
– Demostrado: se pudo hacer 
- Las tecnologías secretas




Caso 06. Jordania: Fenómenos extraordinarios en los cielos

De cosas (raras) que se ven en el cielo 
- Fenómenos forteanos antes de Fort




Anexo: 250 OVNIs antes de Kenneth Arnold

Cronología de supuestos fenómenos anómalos 
en la antigüedad

El viaje continua


(A la venta el 9 de junio de 2021) COMPRAR AHORA con envio certificado a España
COMPRAR AHORA con envio certificado a Europa
COMPRAR AHORA con envio certificado al resto del mundo



domingo, 24 de noviembre de 2019

OMETEPE: PETROGLIFOS Y SINCRONICIDADES ARQUEOLOGICAS


Imposible acceder a aquel lugar en coche. Ni siguiera en los mas potentes 4 x 4. Así que, como hace generaciones, solo restaban dos posibles medios de locomoción, a pie o a caballo. Y a lo largo de este viaje en busca del origen de las religiones, por diferentes países del mundo, el caballo terminó por convertirse en un aliado imprescindible.

De la misma forma que habíamos podido acceder a antiguos enclaves religiosos en Petra (Jordania), Centroafrica, Egipto, Haití, Cuba, etc, en esta ocasión sería nuevamente el caballo el único transporte que permitirá al viajero acceder a los insólitos grabados petroglíficos de la isla de Ometepe, en Nicaragua. En coche hasta la costa, en lancha hasta la isla, y ahora, por fin, nos encontrábamos con algunos de los petroglifos más fascinantes y desconocidos del mundo. Desconocidos, sobretodo, porque estos grabados pétreos son ocultados por los nativos a los ojos extranjeros, ya que algunas de las piedras grabadas de menor tamaño han sido robadas ya por los infames turistas que ven en este ancestral legado de nuestros antiguos, un divertido souvenir.


Cuando, tras cruzar los frondosos bosques nicaragüenses de Ometepe, llegamos a aquellas rocas, nuestro guía (un joven nativo) apartó arbustos y matojos para descubrirnos aquellos insólitos petroglifos. Tras fotografiarlos, medirlos y copiarlos, volvería a taparlos. De esta forma resulta absolutamente imposible que ningún extranjero pueda descubrir los petroglifos de Ometepe sin la ayuda de un nativo que conozca perfectamente la ubicación exacta de cada piedra grabada.

En estos dibujos, algunos de ellos calendarios milenarios, o altares de culto a dioses ancestrales, se observan discos, extraños animales desconocidos o sorprendentes figuras antropomorfas y zoomorfas.

En esta isla, la más grande del mundo dentro de un lago de agua dulce, se conservan tradiciones religiosas ancestrales idénticas a las que se pueden encontrar en algunas tribus de Asia, Africa o Europa. 

¿Cómo es posible que algunos de estos petroglifos representando conceptos religiosos sean idénticos a grabados descubiertos en otros continentes? ¿cómo pueden ser tan coincidentes las leyendas sobre los “dioses venidos de las estrellas” entre culturas tan diferentes? Y más aún, ¿cómo es posible que los indios aborígenes de Ometepe posean desde hace miles de años conceptos teológicos como el alma inmortal, como otras religiones contemporáneas?

ASTROARQUEO-TEOLOGIA

Gonzalo Gil Dávila, nuestro guía en esta ocasión, es un consumado jinete. No resulta fácil seguirle cuando, casi al galope, se internaba por aquellos bosques y zarzales. En una de nuestras excursiones a caballo incluso terminamos mordiendo el polvo, y la verdad es que una caída el caballo, es bastante dolorosa. Pero, sin lugar a dudas, mereció la pena. 

Gonzalo Gil es el descubridor de algunas espectaculares cuevas, que en su día estuvieron habitadas por los indios taínos, antes de que el colonizador español los hiciese desaparecer sustituyéndolos por esclavos negros, que todavía no aparecen en los mapas arqueológicos. Nos consta que fuimos los primeros seres humanos en años, quizás en siglos, que visitaron alguna de esas cuevas descubiertas por nuestro guía. Y en algunas de ellas nos encontramos grabados que reflejan extraños dibujos circulares y discoidales, similares a otros grabados descubiertos en las cuevas de medio mundo ¿otra coincidencia?


Tal vez sea una coincidencia también que en Centro-Africa pudiésemos descubrir que, exactamente esa forma discoidal es la que presentan, en las tradiciones nativas, los “Carros de las Brujas”. Se trata de una especie de vehículo celestial y luminoso, en los que se desplazan los espíritus de los antepasados, pilar fundamental de los ancestrales cultos a los muertos en países como Malawi. Precisamente ahí, tras interrogar a diferentes testigos sobre la forma que presentaban esos vehículos míticos que, según algunos testigos contemporáneos, todavía hoy surcan los cielos transportando el espíritu de los muertos, nos ilustraron al respecto mostrándonos una gran cesta de mimbre con forma de plato... de gran plato volador... un disco o plato que, girando sobre si mismo, como una gran espiral, se asemeja sospechosamente a los grabados petroglificos que Gonzalo Gil nos mostró en “sus cuevas” o que pudimos ver en la isla de Ometepe...

¿A donde nos lleva todo esto? Tradiciones sobre dioses ancestrales que se unieron a las mujeres de la Tierra... indicios históricos que achacan a “hombres” blancos el origen de las antiquísimas religiones africanas... grabados petroglíficos que parecen representar a los mismos “dioses” en Nicaragua, Africa o Asia... coincidencias teológicas entre culturas distanciadas miles de kilómetros... descripciones de los “carros de brujas” que transportan el espíritu de los muertos idénticas en Africa que en America... ¿simples coincidencias?

Para autores como el Dr. Frederick L. Beynon estos hechos apuntan en otra dirección: el transito entre el culto a los muertos y la aparición de las religiones lideradas por dioses fue producto de la aparición física y real de esos personajes en la vida humana. Dicho de una forma más precisa, la creación de las religiones no fue producto de una evolución filosófica humana, sino una “imposición” ejercida por unos personajes físicos y reales, que habrían interferido en la vida humana, llegando a relacionarse carnalmente con los terrícolas...

Para esos autores, las leyendas describen un suceso absolutamente real: la visita de unos “dioses” blancos que, como el Maximón de Santiago de Atitlán, copularon con las humanas, creando una raza depositaria de los primeros mandatos sociales o morales en forma de dogmas religiosos. Esos “dioses” habrían sido los “inventores” de Dios.

Por supuesto la opinión de Beynon es más que discutible, sin embargo cada vez son más los astroarqueólogos que redundan esta teorías, aunque sin pararse a reflexionar sobre las terribles implicaciones teológicas y filosóficas que implicaría esta remota posibilidad...





lunes, 11 de noviembre de 2019

¿DIOSES O DEMONIOS?



Cruzar la selva del Petén, entre el sur de México y el norte de Guatemala, resulta una experiencia fascinante. No solo por su rica flora, ni por su abundante y variada fauna, sino porque en sus entrañas esconde más de 3000 sitios arqueológicos de un valor histórico incalculable. 

En muchos de esos lugares arqueológicos, los únicos del mundo donde existen complejos de pirámides gemelas, descubrimos las temibles lápidas y estelas erigidas en honor de los 9 dioses del inframundo, en las que los sacerdotes mayas, como más al norte lo hacían los aztecas, sacrificaban brutalmente a miles de seres humanos en homenaje a sus dioses...


Para los investigadores mexicanos o guatemaltecos, especializados en astroarqueología, como el Dr. Oscar Padilla, los 9 dioses del inframundo no eran entidades teológicas astractas o irreales, sino seres reales que, además de inspirar a los antiguos pueblos precolombinos la construcción de las pirámides, exigían esos crueles sacrificios humanos en las estelas que pudimos fotografiar en la selva de El Petén, donde la victima era decapitada antes de que se le extrajese el corazón. 


También, entre los petroglifos que pudimos ver y fotografiar en Nicaragua, destacaban altares al dios Miganteot, al que con demasiada frecuencia se ofrendaban sangrientos sacrificios humanos. Y lo mismo ocurría en la India, en Centro-Africa, en Centro Europa, etc... es esta otra inquietante coincidencia entre los dioses fundadores de numerosas religiones.

¿Por qué los mismos dioses que –según la tradición- facilitaron a los antiguos aztecas o egipcios la tecnología para construir las pirámides exigían sangrientos sacrificios humanos...? Ppor qué los dioses fundadores de religiones escogieron “pueblos elegidos” como los olmecas o los judios, condenando y persiguiendo al resto de los seres humanos? ¿Por qué esos supuestos “seres superiores” que inspiraron entre los nativos de Ometepe o del Africa negra conceptos como el alma inmortal, consentían la esclavitud y la miseria entre sus “hijos humanos”? ¿Acaso creencias teológicas universales, como la redención del pecado a través de la penitencia, han sido impuestas por crueles “dioses” que se regocijan con el dolor humano?

Si realmente el origen de la religión tal y como la conocemos no fue un proceso evolutivo natural, desde el ancestral culto a los muertos, ¿dónde quedan nuestras creencias teológicas? ¿qué valor tienen nuestros sacramentos? ¿en que lugar quedan los grandes místicos? ¿qué podemos esperar del mas allá si esas creencias fueron “inventadas” por los dioses?. ¿Acaso, cómo sugieren algunos autores, la religión ha sido solo una herramienta de manipulación y control de la humanidad desde su mismísimo origen?

Tal vez los astroaqueólogos que especulan con la posibilidad de que “los dioses” hubiesen inventado a “dios”, deberían pararse a reflexionar sobre las descorazonadoras implicaciones de esta terrible teoría.




martes, 16 de julio de 2019

LEYENDAS GRABADAS EN PIEDRA


En una isla perdida, en Nicaragua, nos encontramos leyendas ocultas en unos extraños petroglifos. Sin embargo, antes de afrontar acceder a los remotos bosques donde, tan solo a caballo, puede llegarse a los fascinantes grabados pétreos, otra sorpresa “astroarqueológica” nos aguardaba en el museo local. 

Un extraño aparato, equiparable a otros “objetos imposibles” como las “pilas de Bagdag” o la “máquina de Antikitera” -ejemplos de un desconcertante ingenio en el pasado remoto- había sido descubierto en Nicaragua. 

El instrumento en cuestión, se encuentra en el Museo Arqueológico de la isla de Ometepe, en el Lago Nicaragua, una remota isla (la más grande del mundo en un lago de agua dulce) formada por dos enormes volcanes, y plagada de leyendas. 

La isla de Ometepe, que fue habitada por diferentes culturas indígenas, entre ellas los indios nahuales y los mayas, es rica en restos arqueológicos, y entre ellos destaca esta pieza calificada como “utensilio óptico” por los arqueólogos. 

El “utensilio”, según el director del Museo Arqueológico de Ometepe, se utilizaba para la observación astronómica y la predicción del tiempo, lo sorprendente es que su datación histórica lo sitúa entre el 450 y el 500 D.C. 

Esta pieza, descubierta en la zona de San José del Sur, está compuesta por una pieza lenticular y dos bocas cilíndricas en las que se colocaban los ojos para observar los astros, como si de unos prismáticos primitivos se tratase. Pero no es el único elemento arqueológico extraño de la isla. Mucho más sorprendentes, si cabe, resultan los misteriosos petroglifos ocultos en diferentes lugares. 

Estos petroglifos, que según las dataciones científicas elaboradas por los arqueólogos se sitúan en torno al año 300 después de Jesucristo, se encuentran en puntos como San Marcos, Altagracia, en La Palma, El Porvenir, Las Cuchillas, Punta Gorda, Corozal Viejo, Socorro, Mérida, La Tijereta, etc, y lo que es más importante, en el interior de parcelas y haciendas privadas, como la Parcela San Ildefolso (en la Hacienda San Antonio), la Hacienda La Primavera o la Hacienda el Porvenir, propiedad de la familia de los Bolaños (emparentados con el vicepresidente de Nicaragua), que amablemente nos permitieron medir, estudiar y fotografiar los grabados de su propiedad, presentan además imágenes muy sugerentes, por ejemplo, extraños animales no conocidos en la isla, lo que supone un nuevo enigma en torno a cual fue la fuente de inspiración de los artistas. 

Tampoco deja de ser interesante el petroglifo llamado “El Mapa”; dos espirales unidas por el centro sospechosamente similares a lo que sería una vista aérea de la isla de Ometepe. Y sobretodo resulta especialmente fascinante el gran petroglifo llamado “El Calendario”. Según algunos estudiosos en ese antiquísimo grabado, que representa precisamente un calendario, se advierte también de la pronta llegada de los dioses. Dioses que, de vez en cuando, tal vez surcan los cielos de la isla. 

Y es que en la isla se conservan fascinantes leyendas asociadas a las sugerentes lagunas, que abundan en la isla. 

Una de las lagunas más sugerentes se encuentra en la cima del volcán Maderas, de 1394 metros de altura. En el interior de este volcán, extinguido hace años, se formó una cuenca de 800 metros de contorno, y de profundidad desconocida, que fue descubierta por Casimiro Murillo, el 15 de abril de 1930, tras escalar el Maderas, Coatlán en lengua nahualt, hasta su cumbre. Pues bien, un sábado, en pleno verano, se produjo un insólito acontecimiento en esa laguna. 

Eran aproximadamente las ocho y media de la tarde cuando, desde toda la isla pudo observarse un gran resplandor. Afortunadamente el resplandor que salía del volcán Maderas no era anuncio de un movimiento sísmico, sino de algo extraño. 

Eduardo Emilio Gómez, uno de los testigos, observó el incidente desde la población de Moyogalpa: 

“Después del resplandor –explica Eduardo- vimos salir una esfera de luz blanca, muy grande, enorme, del interior del volcán. Empezó a subir, y subir, sin hacer ruido, hasta que se perdió entre las nubes....”. 

Recordamos entonces que desde tiempos inmemoriales aquellos volcanes habían sido considerados morada de los dioses. De hecho el nombre nahualt de el Maderas, Coatlán, significa literalmente “lugar del sol” o “Lugar donde vive el Sol”. ¿Qué tipo de “sol” vive en ese volcán?. 

Aquella misteriosa esfera, que surgió de la laguna del Coatlán, y el resplandor que la precedió, fueron observados desde prácticamente toda la isla. A la mañana siguiente un grupo de campesinos audaces treparon hasta la cima del Maderas para investigar, pero no encontraron ningún pista que pudiese identificar la naturaleza de aquel extraño objeto que, en el silencio más absoluto, había surgido de las entrañas de la laguna volcánica. Sin embargo, y como era de esperar, algunos campesinos supersticiosos susurraron un nombre... “esto es cosa de Chico Largo...”. 

Y es que en Ometepe existe además una particularísima tradición ancestral que habla de una especie de mundo interno, o mundo subterráneo, oculto en otra enigmática laguna ometepeña: la Laguna Verde, sin duda el enclave más mágico de la isla. 

Precisamente en la zona de San Juan del Sur, donde fueron descubiertos los extraños “prismáticos para observación astronómica”, entre Sacramento y Los Ramos, y justo frente al islote del Quiste, se encuentra la Laguna Verde. 

La Laguna Verde tiene forma ovalada, de 300 metros de largo –de Oeste a Este- y 200 metros de Norte a Sur. Sus bordes están cubiertos de árboles de guabo, cocojonches, tulares, caballero blanco, conene, etc, y sobretodo, esta poblada de algas en abundancia, y eso es lo que le da su aspecto misterioso y su nombre, a causa del color que le da esa abundante vegetación. Sin embargo, el temor que suscita entre los nativos la Laguna Verde no se debe a su aspecto, a su frondosa vegetación, ni a ser un criadero de tortugas, cuajipales, anguílas, o cormoranes sino a la leyenda de su secreto: la ciudad subterránea de El Encanto.. 

Dice la tradición que durante el periodo colonial vivió en aquella zona Francisco Rodríguez, más conocido como Chico Largo, un joven alto, flaco, fuerte, de ojos negros, cabellos lacios, nariz afilada, labios finos, que vestía cotona de manta, sombrero de palma y caites. Gustaba de pasear a caballo por la noche, y jamás se le conoció relación con mujer alguna, lo que acrecentaba el misterio en torno a él.. Chico Largo era un chamán muy poderoso, descendiente de los brujos indígenas más sabios, que tuvieron que irse de Rivas al llegar los colonizadores españoles encabezados por Gil González Dávila, y cuyos descendientes viven aun en la isla. Al parecer Chico Largo poseía increíbles poderes sobrenaturales y a el acudían tanto nativos como colonos en busca de sus favores mágicos. 

Cuando alguien hacía un pacto con Chico Largo, para obtener dinero, poder, salud o prosperidad, el brujo utilizaba sus artes mágicas para lograr lo pedido, pero, si una vez obtenido el favor, no respetan su pacto con Chico Largo, este los conducía a un extraño lugar, una especie de ciudad subterránea ubicada en torno a la Laguna Verde, llamada por los lugareños “El Encanto”. 

Lo verdaderamente insólito es que algunos cazadores, que se han perdido en la zona mientras seguían frenéticamente a su presa entre los bosques de la Laguna Verde, aseguran haber llegado a ese lugar llamado “El Encanto”. 

En aquella ciudad los traidores al pacto, según la leyenda, eran convertidos en animales y esclavizados. Lo curioso es que la leyenda de los hombres convertidos en animales se mantiene hasta nuestros días, y algunos carniceros de Ometepe juran haber descubierto, en algunos novillos y vacas sacrificadas, dientes de oro, lo que mantiene la leyenda. 

Sin embargo, quizás lo más curioso de esta historia es que todavía en la actualidad se producen extraños fenómenos, o encuentros con misteriosas entidades en la isla, que son interpretados por los nativos como obra de Chico Largo, reforzando así el mito. 

Por ejemplo, en 1979, cuando triunfó la Revolución Sandinista –cuenta Manuel Hamilton Silva- se construyó una fortaleza en la que mantenían un piquete. Una noche, mientras uno de los vigías hacía su guardia vio venir hacia el acuartelamiento, de frente, un bulto negro. El vigilante le dio el alto pidiendo que se identificas, a medida que aquel bulto se acercaba cada vez más y adoptaba ya una forma antropomorfa de gran tamaño. Al proseguir su acercamiento sin identificarse, el soldado amartilló el arma, pidiéndole a aquel ser que se detuviese. Ante el caso omiso que hacia, abrió fuego, descargando todas las balas de su fusil AK sobre él, pero no pudiendo detener su marcha. El ser llegó hasta el soldado arrebatándole el arma y golpeándolo. Se armó un caos en la fortaleza y todo el contingente militar se dio a la huida. Para los nativos aquel ser era Chico Largo que, desde la ciudad subterránea de El Encanto, en la Laguna Verde, continúa protegiendo la isla.

Según pude comprobar en diferentes pueblos de la isla, y del resto del país, el arte popular ha representado con frecuencia tanto esos extraños seres, como Chico Largo, o esas extrañas luces que sobrevuelan el volcán Coatlán o el Maderas...  

Independientemente de que compartamos o no las leyendas tradicionales, no podemos negar lo hechos. 

Y es un hecho que existen sorprendente sincronicidades entre las leyendas orales y escritas de pueblos insulares o continentales, en torno a ese inminente retorno de los dioses. 

Y es un hecho que existen no menos coincidencias entre enigmas arqueológicos como los petroglifos de Ometepe o petroglifos similares en Cuba, Venezuela o Argentina. Y lo mismo ocurre con algunas piezas arqueológicas que han llegado a nosotros. Las representaciones de los dioses de la cultura de Tumaco, o de la cultura Taina, harían palidecer las visionarias interpretaciones danikenianas del “astronauta de Palenque”, al aparentar, con mucha más nitidez que el soberano Pakal, la representación de modernos cosmonautas. 

Y también es un hecho que los avistamientos OVNI ocupan con creciente frecuencia los titulares de prensa en todo el continente americano. Recientemente ha sido Perú el país asediado por las noticias ovni, antes Argentina, antes Chile, antes México... Probablemente la respuesta a esa psicosis OVNI se encuentre más en la sociología de fin de milenio que en un inminente Contacto con los antiguos dioses “extraterrestres”... ¿o no? 

Sin embargo, lo más inquietante es que en muchos países comienzan a organizarse grupos, más o menos sectarios, que proclaman una especie de nacionalismo OVNI, reivindicando las antiguas tradiciones incas, mayas o aztecas, o simplemente profetizando un contacto masivo con alienígenas. 

Dichos grupos, según hemos podido comprobar en diferentes países, proclaman una especie de sincretismo ufologico-esotérico-religioso sin precedentes. 

En Haití, por ejemplo, pudimos visitar varias iglesias de Puerto Principe en las que se conservan obras de arte representando conceptos bíblicos tan manidos como la “Nueva Jerusalén” que descenderá del cielo según el Apocalipsis (Capítulo 22.2), y que han llegado a ser interpretados, incluso por famosos sacerdotes (houngan) de la religión Vodú, como la morada de los loas (dioses del panteón vodú) que pronto reinará sobre la tierra. 

Esas legendarias ciudades que descenderán del cielo aparecen como elemento recurrente en tradiciones antiguas de todo el mundo, como recurrente es el “mito del eterno retorno” tan estudiado por historiadores de las religiones como Mircea Eliade. Pero ¿es solo un mito? 

Para grupos de personas, fundamentalmente indígenas, de diferentes países del continente, las viejas estelas mayas, los antiquísimos petroglifos, y las leyendas de tradición oral auguran un mismo hecho: el inminente retorno de los dioses...


¿QUIÉN FUE CARLOS CASTANEDA?

La Vida Secreta de Carlos Castaneda: Antropólogo, Brujo, Espía y Profeta.

La Vida Secreta de Carlos Castaneda: Antropólogo, Brujo, Espía y Profeta.
PARA MÁS INFORMACIÓN O COMPRAR EL LIBRO, PINCHA ARRIBA EN LA IMAGEN.

ACCEDE GRATUITAMENTE A LA REVISTA "EL OJO CRÍTICO" EDITADA POR MANUEL CARBALLAL

ACCEDE GRATUITAMENTE A LA REVISTA "EL OJO CRÍTICO" EDITADA POR MANUEL CARBALLAL
¡DESCARGA TU REVISTA EN PDF GRATIS!