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miércoles, 17 de junio de 2020

MANUEL CARBALLAL PRESENTA SU CUADERNO DE CAMPO Nº 5 (II PARTE)



(Imagen cortesía de Ángel Gabriel Ayuso)

Segunda parte de la presentación de “Traficantes de ilusiones”, el Cuaderno de Campo nº 5 de Manuel Carballal en La Rosa de los Vientos.

- La Rosa de los Vientos: Fue un gurú, una persona que tuvo mucha relevancia en su momento, un curandero de Campañillas en Málaga.

- Manuel Carballal: Sí, este es otro caso que a mí me traumatizó, porque  fueron muchos meses de trabajo, la verdad. De repente aparecen en varias revistas especializadas, varios artículos simultáneos sobre algo de lo que en España no tenemos mucha tradición: un cirujano psíquico. El fenómeno de los cirujanos psíquicos sobretodo está circunscrito a Filipinas, a Brasil, México… pero en España no tenemos esa tradición y este tipo consiguió conmocionar a muchos compañeros del mundo del misterio porque sus operaciones eran absolutamente espectaculares.



- R.V: ¿Se veía sangre, vísceras y esas cosas?

- M.C: Mucha sangre. Sangre, vísceras… de todo. Yo viajé a Málaga en un primer viaje, os lo prometo de verdad, con ganas de creerme la historia, casi con necesidad de creérmela. Porque este personaje, que era un hombre pequeño, muy campesino, del pueblo, un jornalero que aparentemente no tenía mucha cultura, tenía también una labia y un carisma embriagador. Me pasé muchas tardes charlando con él. Yéndome  a comer con él, a cenar, y demostraba unos conocimientos bíblicos sorprendentes. Porque él decía tener una espacie de ángel de la guarda, un tal Jonathan, que era como una especie de guía. Igual que otros grandes cirujanos psíquicos como Pachita o como Zé Arigó, decían que tenían un espíritu que era el que dirigía su mano en las operaciones, pues él tenía a Jonathan. Y su consulta, que estaba en esa barriada malagueña de campanillas, era muy curiosa porque había una habitación  que era un quirófano, donde él hacía las operaciones pero rodeado por una barrera de sal, que en teoría  tenía que proteger  a las personas de las energías que allí se liberaban. En las sala de espera había unos carteles en los que ponía que las personas que entrasen en el quirófano con el enfermo que iba a operar Andrés, lo hacían bajo su responsabilidad, que Andrés no podía garantizar su seguridad. Con lo cual os podéis imaginar, la mayoría de la gente decía: “bueno yo te espero aquí. Tu entra al quirófano y yo te espero aquí”. Pero cuando algún temerario, como era mi caso, quería entrar a ver las operaciones, no podíamos acercarnos a más de dos metros por esa barrera de sal que en teoría era el límite de la seguridad personal. Esta escena además, recuerdo que se la conté un día en una grabación a Rodrigo Cortés y él lo incluyó en la película Luces Rojas. La escena en la que Robert de Niro hace las operaciones de cirugía psíquica están inspiradas en el caso de Andrés Ballesteros, que, además tenía todos los estigmas de la pasión.


- R.V: ¡Ah, también!

- M.C: Sí, sí, el tenía todos, completos, tenía la lanzada, tenía los estigmas en las manos y en las muñecas de las sogas, en los píes, la corona de espinas y una cruz muy grande en el pecho, muy llamativa. Ríete tú del papa Clemente del Palmar de Troya.

- R.V.: Pero los casos que le llegaban Manuel eran casos de estos... porque claro cuando la gente se aferra a este tipo de personas es porque ya ha estado haciendo una peregrinación a diferentes médicos y están realmente que se agarran a un clavo ardiendo. Entonces ¿los casos que le llegaban eran casos leves o casos importantes de enfermedades graves?



- M.C: Sí. Casos de cáncer, casos tan terminales que a raíz de esos artículos su fama empezó a extenderse como un reguero de pólvora por todo el país y lo que en principio eran clientes malagueños o andaluces comenzaron a convertirse en clientes que viajaban desde toda España y desde fuera de España para ser atendidos por Andrés. Y personas de un muy alto nivel adquisitivo. Yo me pasé muchos meses en Campañillas, allí, incrustado, intentando investigar el caso y fui testigo… Recuerdo perfectamente, justo después de los atentados del 11 de Septiembre, que estaba en la otra casa (porque Andrés tenía dos casas), en la casa del campo, que sonó su teléfono y yo escuché una conversación de Andrés con una conocida presentadora de televisión que además era la hija de uno de los mayores magnates de los medios de comunicación de España que estaba siendo tratado por Andrés. Y esta presentadora le llamaba angustiada pidiendo su consejo para saber si aquello era el fin del mundo, si había empezado ya la tercera guerra mundial.  Con lo cual, te quiero decir que me consta. De hecho un día, esto ya no lo puedo asegurar, pero un día me enseñó una foto de los reyes de España autografiada, dedicada, que bueno, se puede conseguir de muchas formas pero él me aseguraba que había estado en varias ocasiones en la Moncloa porque a la Reina Sofía le interesaban mucho estos temas y que le habían puesto un avión y demás. Esto no me consta pero lo otro, lo de la presentadora, si soy testigo. Bueno resumiendo mucho…


- R.V: Y yo, no me hace falta tener la prueba pero creo que la Casa Real no le puso un avión, eh.

- M.C: Probablemente no, probablemente no, sin embargo tú sabes como yo que la Reina Sofía organizaba unas reuniones…

- R.V: Ah claro, eso es otra cosa, evidentemente. Tener un interés, pedir una información, se pueden contar cosas, pero otra muy diferente es tener tal grado de aceptación como para ponerle un avión, hasta ese punto no.

- R.V: Claro, pero si es cierto lo que comentáis, con Fernando Jiménez del Oso, con J.J. Benítez con Ramiro Calle, o sea que es una mujer que se interesa por estos temas aunque no haya sido una cosa muy constante ni pendiente pero que sí, ella es una mujer, pues eso, curiosa…

- M.C: Claro y con mucho interés en estos temas. Lo hemos comentado ya en alguna ocasión. Desde niña. Y sobre todo por el mundo del chamanismo que descubrió en alguno de los viajes oficiales a Perú y a México, precisamente acompañada por J.J. Benitez en su día. Pero bueno, independientemente de eso, sí me consta que había un gran flujo de clientes de un alto poder adquisitivo: empresarios, políticos, deportistas… Y todos estaban convencidos de que aquello era real.  Todos lo queríamos creer, porque cuando hablabas con Andrés y sobre todo alguien como yo que viene del mundo de la teología, y veías que el tío empezaba a citarte párrafos de la Biblia y a hilar historias de los Evangelios, decías, joder  ¿de dónde saca estos conocimientos? Si es un humilde jornalero sin prácticamente estudios. Bueno, el caso es que, claro toda investigación requiere que en un momento determinado te pongas serio. Porque yo quería participar en las operaciones, quería verlas de cerca, no a dos metros de distancia. Y además el momento en el que se abría el cuerpo, salvo en las operaciones leves que se hacían en el vientre y demás (te hacía salir). Él te enseñaba unos vídeos de operaciones de testículos, de operaciones de cerebro, de operaciones de columna, muy espectaculares pero en los que la grabación estaba cortada, lo cual es sospechoso, ¿no? Porque si tu quieres tener una prueba de que lo que haces es cierto, no tiene sentido que te pongas a grabar cuando el paciente se pone en la camilla, cortes la grabación y vuelvas a grabar cuando el cuerpo ya está abierto y solo ves sangre. Vuelves a cortar la grabación y vuelves a grabar cuando el paciente ya sale de la consulta.

- R.V: Claro, pero independientemente de eso se supone que la persona que luego le hace la operación la veía recuperada, con algún informe en el que pusiera que esta persona tenía una enfermedad y después pasado x tiempo ya se ha curado. ¿Te enseñó algún caso así?

- M.C: Esa fue la siguiente fase de la investigación. Queríamos constatar, para demostrar que el caso era cierto, que las curaciones se producían y que lo podíamos demostrar con informes médicos.

- R.V.: Pero no pudiste.

- M.C: No, no pude porque intentamos ponerle una pequeña trampilla para ver si realmente sus diagnósticos y sus curaciones eran reales. ,Así que, digamos que le llevamos a una serie de enfermos que supuestamente tenían un problema que no tenían. Y él asentía y los operaba de ese problema que no tenían. Claro tú dices: “no vaya a ser que le hemos dicho que este tipo tiene un cáncer, que realmente lo tuviese y no se lo hubieran diagnosticado y no lo supiese”. Pero fuimos rizando el rizo hasta límites realmente rocambolescos y llegar a llevarle a un chico vestido de mujer para que le operase de los ovarios y que le operase de los ovarios. Y aquí ya no. Esto ya no. Entonces es cuando decidimos tomar unas muestras a hurtadillas, cuando el tiraba las muestras de las operaciones, las vísceras, los algodones… yo me llevé una muestra, la mandamos a analizar y cuando llegan los análisis… eran de origen animal, eran higadillos de pollo y cosas así.

- R.V: Hasta que finalmente este personaje fue, vamos a escuchar la información, fue detenido.

- (Grabación Informativos TVE)

“Nos vamos a Málaga donde han detenido a un curandero que según la policía fingía extraer órganos enfermos a los pacientes y después, una vez supuestamente curados, también supuestamente se los reimplantaba. Según los investigadores, lo que mostraba a los pacientes no eran sus órganos enfermos sino vísceras de animales. La detención se produjo además cuando se encontraba en plena faena. Lo cuenta Paula Pérez:

“Primero abre la herida con un bisturí, sin dolor, sin provocar grandes hemorragias. Después con sus propias manos extrae el tumor. Todos los presentes pueden verlo entre sus manos. Es el milagroso método de Andrés Ballesteros, el curandero del malagueño barrio de Campanillas, pero lo que la policía ha descubierto…”

- R.V: Es un personaje, un gurú curandero detenido. Manuel Carballal ¿Qué podemos decir de este personaje de última hora?

- M.C: Yo estaba el día de la detención, el día que conseguimos que varios pacientes interpusiesen denuncias, lo que pasa es que le tenían mucho miedo porque Andrés no solo era un curandero, Andrés se había convertido en un Mesías, en un profeta. De hecho descubrimos que Andrés durante 15 años había pertenecido a los Testigos de Jehová, se dedicaba a vender la Atalaya y el Despertar, las revistas de los Testigos de Jehová por las calles de Málaga. Y de ahí le venían esos conocimientos teológicos y exegéticos de los que hacía gala y que no le salvaron de terminar en un calabozo por varias denuncias de familias de personas que incluso habían fallecido al abandonar un tratamiento médico convencional porque creían que Andrés ya les había extirpado el cáncer.

- R.V: Y otro caso que vamos a tratar, que nos vas a contar y que tiene que ver con un supuesto caso perfecto que tiene que ver con el fenómeno OVNI.

- M.C: Si, en este caso nos vamos al tema OVNI. Es otro caso fantástico. Fueron dos años de investigación en los que aprendí muchísimo, por lo que os decía antes, que tienes que desarrollar cada investigación... El caso se inicia aparentemente como un caso de transcomunicación instrumental. Este es un ejecutivo de una conocida aseguradora española al que yo había conocido porque durante muchos años el había sido devoto de Sai Baba. Yo estaba investigando en ese momento el tema del gurú indio Bhagawan Sai Baba y era un testimonio más de los que había recogido. Unos nueve meses después de que nos hubiésemos conocido -no teníamos más trato, simplemente yo le había conocido por esa relación con Sai Baba-, se pone en contacto conmigo porque me cuenta que acababa de separarse de su mujer, que se ha ido a un piso de soltero. Y que por la noche se le encendía la televisión y escuchaba voces que se manifestaban a través de ella. Yo inicialmente pensé que se trataba de un caso de hipnogogia o hipnopompia, o sea que él había tenido una especie de alucinación pre o post onírica y que eso no había ocurrido realmente. Entonces intenté tranquilizarlo y le dije: “Hombre pues si eso vuelve a ocurrir, grábalo. Si excepcionalmente se oyen voces de tu televisión, grábalo.” Y oh, sorpresa, unos días después vuelve a llamarme y me dice que ha vuelto a reproducirse el fenómeno y me trae las grabaciones…Y en las grabaciones se escucha perfectamente el diálogo entre Ismael, entre este ejecutivo y una segunda voz de un tono metálico, con una cadencia más pausada, que en teoría salía de su televisor. Claro, a partir de aquí, ya no hay posibilidad para una explicación psicológica. Esas voces existen: o estamos ante un fraude o estamos ante un hecho real.

- R.V: Un supuesto hecho real, perdona Manuel, que dio hasta un testimonio (lo vamos a escuchar) de una abducción:

-Grabación:

“Cuando venía para acá, a altas horas de la madrugada, veo la consabida lucecita, que yo le llamo la consabida lucecita, pero el comportamiento es curioso, no viene tras de mí, pasa por el horizonte solo. Yo completamente garro, miro la hora, no sé qué lapso pasó,  creo que no llegaría a 15 minutos y vuelve a pasarse la luz…”

- R.V: Otra de las cosas que consiguió este personaje, Ismael, este contactado, es una grabación de supuestamente el motor de un OVNI:

-Grabación:

“Son las 3.40 de la madrugada. Me dirijo de Lugo hacía la Coruña, vengo de Valladolid y a lo lejos veo la consabida lucecita que me suele hacer compañía, a veces, durante los viajes (...). De nuevo me cruzo en la carretera con la luz. Las 4 menos 4 minutos de la madrugada. Nuevamente pasa por delante y se aleja (…) ¡Son las 4 y tres minutos y ahora está arriba del todo, arriba del coche! ¡Arriba del coche a unos 5 metros…!”

- R.V: Pero Manuel ¿Qué tienen estos personajes? ¿Qué buscan? ¿Dinero? Tampoco consiguen mucho… A este lo conocí yo, tenía bastante dinero. No lo hace por dinero ¿lo hace por ego? ¿por qué lo hace? ¿O por qué le falla un tornillo…?

- M.C: Cada caso es diferente. En el caso de Andrés Ballesteros, aunque amasó una gran fortuna, yo estoy convencido de que él lo que siempre quiso es convertirse en profeta. Convertirse en el Jesucristo que él siempre había admirado. Y lo consiguió. En el caso de Ismael, el tenía un plan muy bien desarrollado para convertirse en Sixto Paz, en un contactado profesional. Quería profesionalizarse en el mundo de contactismo. Viajar por todo el mundo, dar conferencias, ser un personaje conocido…

- R.V: Ego en cierto modo.

- M.C: Si, el ego es un factor determinante.

- R.V: Y bueno, contactó contigo para que hicieras de portavoz de lo que le ocurría…

- M.C: Claro, para que yo fuese su Juan el Bautista. Para que yo fuese quién avalase su historia y “lo presentase en sociedad”. En este caso, además, es la primera vez en mi vida que  yo utilicé la filología en una investigación, por qué le pasamos la grabación en la que se oían las dos voces a un amigo filólogo para que hiciese un estudio del castellano que hablaban esos supuestos extraterrestres. En un desplazamiento a Madrid puse al pobre José Juan Montejo y a Clara Tahoces a hacerle un seguimiento para ver con quién se reunía, bueno es una larga historia… Es uno de los capítulos que en el libro está mucho más desarrollado, porque fueron dos años de trabajo. Pero este tipo de casos te obligan, como ya he dicho, a desarrollar en ingenio y a buscar nuevas herramientas para poder comprobar si la historia es real o como en este caso es un fraude.

- R.V: Este es otro fraude conocido y destapado y lo hemos conocido aquí. Manuel Carballal, alias “Juan el Bautista” no?

- M.C: Sí, esa era la idea, esa era la idea.

- R.V: El Cuaderno de Campo, el quinto Cuaderno de Campo que ha publicado Manuel Carballal: “Traficantes de Ilusiones”. Manuel Carballal, muchas gracias y seguimos contando verdades… ¿vale?

- R.V: Y te seguiremos la pista en este, porque además los oyentes, como hemos dicho, pueden ver los casos mucho más desarrollados de lo que has podido contar.

- M.C: Muchísimas gracias.


TRAFICANTES DE ILUSIONES: MANUEL CARBALLAL EN LA ROSA DE LOS VIENTOS


(Imagen cortesía de Ángel Gabriel Ayuso)

-  Rosa de los Vientos: Los gurús: Manuel Carballal, verdad y mentira de una serie de personajes. Pero antes de nada, acabas de sacar y publicar un libro, vamos a comentarlo. Se titula Traficantes de Ilusiones, pues son eso ¿no?, los gurús…

jueves, 26 de marzo de 2020

EL CASO DE LA BANDA DE LA SANTERA



El caso de la banda de la Santera saltó a la luz en 2007, un año antes al estallido de la crisis económica, prolífico en estafas y timos esotéricos. 


En febrero, por ejemplo, la Ertzaintza detuvo en Vitoria al «poderoso brujo africano» I. K., de treinta y siete años, que había estafado 31.000 euros a una vecina de San Sebastián, tras someterla a una larga y costosa serie de rituales mágicos, llegando a cobrarle trescientos euros por cada uno. Solo unos meses antes la misma Policía Autonómica de Euskadi había detenido a A. D., de veintiún años, denunciado por haber estafado cinco mil euros a uno de sus clientes, a través del timo de la «limpieza del dinero», una de las formas de estafa que más se ha incrementado en España. 


En junio, agentes del Cuerpo Nacional de Policía detienen en Guadarrama (Madrid) al curandero Jorge Washington C. H., ciudadano ecuatoriano de cincuenta y un años, sobre el que ya pesaba una orden de busca y captura tramitada en Estados Unidos, donde el curandero había ejercido también como sacerdote y fue acusado de abusos sexuales a menores. La detención se produjo en las inmediaciones del Complejo Cultural Residencial de Guadarrama, durante un retiro de «sanación interior». 

En octubre, y mientras el cerco policial se cernía sobre la banda de la Santera en Mallorca, la Policía Judicial extremeña recibía varias denuncias contra la vidente Clara, una ciudadana brasileña recién afincada en Mérida, tras abrir una consulta como vidente. Según el comisario Luis Ochagavia, la vidente había sido acusada de apropiarse de grandes sumas de dinero en efectivo, joyas y objetos de valor de sus clientes. 

Aunque el caso que ese año eclipsó mediáticamente a todos los demás fue la detención de la «vidente de los famosos», Cristina Blanco. Conocida por sus intervenciones en televisión y por contar entre sus clientes con afamados cantantes, actores y políticos, era condenada a dieciséis meses de cárcel por el Juzgado de lo Penal número 2 de Marbella, por el hurto de dinero, tarjetas de crédito y otros objetos de valor a sus clientes. Manuela Blanco, nombre real de la famosa vidente, era administradora única de la sociedad Micrista S. L., en la que también figura como apoderado su marido Miguel Ángel Muñoz Martínez. Empresa dedicada al estudio del esoterismo, la videncia, la astrología y el arte de la quiromancia, que gestionaba los ingresos de la vidente y que le permitió adquirir una casa valorada en 138 millones de las antiguas pesetas en la elitista urbanización madrileña de Fuente del Fresno, y que este año tuvo que cambiar por los calabozos de Marbella.

Pero la sofisticación, crueldad y elaboración de las estafas de la banda de la Santera hacen palidecer a todos los demás estafadores esotéricos de ese año.

La Policía de Santander, Zaragoza, A Coruña y Córdoba, ciudades por donde habían dejado un reguero de víctimas, les seguía la pista desde hacía años, pero fueron agentes del Grupo de Delitos Económicos de la Policía Nacional de Palma de Mallorca los que en octubre de 2007 establecieron un operativo de vigilancia en torno al nuevo domicilio de la banda. Los agentes esperaron el tiempo que fue necesario hasta confirmar que, según las informaciones que llegaban de varias comisarías de la Península, el clan de los Santeros, todos ellos brasileños, se había reunido al completo con Dora N., alias Esmeralda, y entonces procedieron a la redada de todo el grupo. El saldo, siete detenidos, más tres menores, uno de ellos también sospechoso de haber colaborado en las estafas. 

Durante la inspección ocular del domicilio donde fueron detenidos los integrantes del clan de los Santeros, se incautaron setenta mil euros, presuntamente fruto de las tres últimas estafas que habían cometido en la capital balear. Según los denunciantes mallorquines, a uno le habían cobrado cuarenta mil euros por un complejo ritual contra el supuesto «mal de ojo» que lo atormentaba; a otra de las víctimas, veinte mil, y diez mil a una tercera. Además, el registro domiciliario descubrió un amplio muestrario de fetiches mágicos e imágenes de santos que utilizaban en sus rituales. También se encontraron gran cantidad de joyas y objetos de valor, empeñados por algunos de los clientes estafados para hacer frente a las costosas facturas requeridas por los videntes para abonar los rituales mágicos que deberían solucionar todos los problemas de los consultantes.


No era la primera vez que los agentes del Grupo de Delitos Económicos se enfrentaba a un caso de este tipo. En octubre de 1991, según consta en mi archivo, la misma Policía de Palma de Mallorca ponía a disposición judicial a cuatro videntes brasileños que habían timado más de once millones de pesetas a varios clientes. Los cuatro brujos, que utilizaban indistintamente los nombres de Madoca, Sara, Teresa, Marisa, Debora y Donarosa, mantenían consulta de astrología, tarot, espiritismo, etc., en Mahón, Manacor, Can Picafort y Palma. 

Los detenidos fueron conducidos inmediatamente a los juzgados de Vía Alemania, en Palma de Mallorca, mientras que los niños fueron puestos bajo la jurisdicción del Servicio de Protección de Menores. 

Concluía así el último caso de «estafadores en serie» que ha dejado un amplio rastro de víctimas en casi media docena de ciudades españolas, pero lejos de los conocidos precedentes de falsos videntes que engañan a sus clientes, este caso nos permite comprender la evolución de los fraudes paranormales que se está detectando policialmente en España, y en el resto de Europa, en los últimos cinco años. 


jueves, 16 de enero de 2020

DIEZ CLAVES PARA PROTEGERSE DE LOS FALSOS VIDENTES




En diciembre de 2016, al incluir en Google la palabra vidente aparecen más de 7.200.000 entradas. La mayoría, al menos las primeras páginas, son anuncios de profesionales de la adivinación que ofertan sus servicios, pero muchos de ellos son estafadores. Según uno de mis estudios, publicado en la revista Policía, es posible seguir unas pautas para evitar las estafas esotéricas.

1. Los últimos casos procesados policialmente coinciden en que los falsos videntes realizaban campañas de publicidad no controlable legalmente, imprimiendo folletos que repartían en la calle, a través de buzoneo, etc. 


2. Desconfíe del vidente que pasa consulta en un hotel o habitación alquilada. Procure siempre que la consulta sea en un lugar «controlado». 


3. Los precios por una consulta mántica (tarot, lectura de manos, astrología, etc.) en el mercado esotérico oscilan entre los veinte y los sesenta euros. Una tarifa mayor puede indicar un abuso y una intención de estafa. 

4. En caso de que le diagnostiquen un «mal de ojo» y le propongan un «trabajito» recuerde que, según la ley, un cobro injustificado de más de trescientos euros está contemplado como delito de estafa; si la cifra reclamada es menor, solo está tipificado como falta. 

5. Desconfíe de aquellos videntes que por iniciativa propia se pongan en contacto con usted para advertirle de terribles desgracias que le esperan, de las que dicen pueden protegerle a cambio de dinero. 

6. Jamás someta su dinero en efectivo o joyas a rituales de purificación mágica, y si tiene el capricho de hacerlo, utilice bolsas transparentes y no pierda el dinero de vista. 

7. Siempre que sea posible acuda acompañado de un amigo a la consulta. Además de contar con un testigo presencial —que podría declarar en un juicio—, tendrá el consejo de alguien menos afectado por su problema, y por tanto más objetivo a la hora de detectar un posible timo. 

8. En caso de entregar una gran suma de dinero a cambio de un trabajo de magia, exija un recibo o factura. Solo así podrá demostrar el pago si se trata de una estafa. Si no le pueden expedir un recibo, no pague en efectivo, hágalo con un cheque nominativo a nombre del vidente. Esto podría ser utilizado ante un tribunal como prueba. 

9. Suponiendo que lo paranormal exista, estos fenómenos son aislados y escurridizos. Desconfíe del profesional que ostente alegremente supuestos poderes sobrenaturales, y si le es posible, consulte a un ilusionista. Cuidado especialmente con el truco de los huevos. 

10. Y, sobre todo, no tema denunciar una estafa. Ningún falso brujo que recurra al fraude tiene poderes mágicos reales para hacerle daño. De tener poderes, no necesitarían recurrir a engaños. 

Siguiendo esas diez pautas, y si todavía le quedan ganas al lector de confiar su futuro a un vidente, resultará mucho más difícil que le estafen. Y, de hacerlo, al menos tendrá las herramientas legales para presentar una denuncia e intentar recuperar el dinero estafado. 

Pero ¿qué ocurre cuando el fraude llega arropado por todo el poder y los recursos de grandes medios de comunicación y agencias de publicidad?




miércoles, 8 de enero de 2020

VÍCTIMAS DE DELITOS ESOTÉRICOS



No debe extrañarnos la carencia de información victimológica que existe sobre los delitos esotéricos, en vista de la similar carencia informativa que existe sobre dichos delitos en sí mismos. Son todavía muy pocos los policías, y menos aún los abogados, jueces o criminólogos, que se han ocupado a fondo de este tipo de delitos. 

Quien esto escribe ya ha publicado con anterioridad docenas de trabajos sobre criminología esotérica y la investigación policial de estos temas; sin embargo, nunca se había estudiado el papel de la víctima en este tipo de delitos. De hecho, las publicaciones existentes sobre «criminología esotérica» en general son más que insuficientes. 




Prácticamente solo el célebre Antonio Viqueira Hinojosa, jefe de Policía y profesor de Criminología, amén de ser el primer policía que empleó el término criminalidad esotérica en un artículo de la revista oficial del cuerpo hace años, se ha ocupado en profundidad de este problema. Problema que, a medida que avanza el nuevo milenio, ocupa cada vez más a los cuerpos de seguridad. 

Sin duda, la razón que con más frecuencia hace llegar a una comisaría de Policía denuncias relacionadas con cuestiones esotéricas u ocultistas son las estafas. Y de todas esas estafas las más frecuentes son las realizadas por el «timo del trabajito». 

En 1995 tuve la oportunidad de dirigir un estudio, posteriormente publicado por la revista oficial del Cuerpo Superior de Policía, en el que se analizaban las principales causas de denuncias por estafas esotéricas. Para ello fueron publicados una serie de anuncios en diferentes revistas, programas de radio, boletines, etc., especializados en temas paranormales, solicitando que quienes se considerasen estafados por un vidente se pusiesen en contacto con nosotros. 

De todos los sujetos que respondieron, por carta o teléfono, a este requerimiento, más del 60 por ciento afirmaban haber sido estafados por el «timo del trabajito». En pocas palabras, esta estafa, la más practicada en España por falsos videntes, se produce de la siguiente manera. Un individuo (principalmente mujeres, con edades comprendidas entre los treinta y cincuenta años) acude a la consulta de un vidente (con mayor frecuencia cartomantes), angustiado por un problema concreto (principalmente por asuntos de salud o amor, en un 36,5 por ciento de ambos casos, y cuestiones de trabajo o dinero en un 25 por ciento), tras la sesión de cartas, bola de cristal, I Ching, buzios, o cualquier otro sistema de diagnóstico mántico, se concluye que los problemas del consultante se deben a mal de ojo. Inmediatamente, se amedrentará a la víctima especificando que el hechizo que pesa sobre él es muy poderoso, y podrá incluso conducirle a la muerte (a él o a sus seres queridos). Y tras ese chantaje emocional, se recetará, como único remedio válido, un «trabajito» de magia que puede neutralizar el citado mal de ojo. 

Existen muchas técnicas, tanto psicológicas como mágicas (entiéndase aquí magia por ilusionismo), para hacer creer a una persona que ha sido víctima de un mal de ojo. 

Psicológicamente, el falso vidente solo se limita a reforzar las convicciones del mismo cliente, que con sus preguntas insistentes —«¿me ha dejado mi marido?», «¿va a volver?», «¿está con otra?»— está indicando inconscientemente al estafador cuál es el punto débil donde debe golpear: «No volverá, porque tú tienes la envidia de otra mujer, te han mirado mal y tienes que hacer un trabajito para romper el embrujo…». 

En cuanto al ilusionismo, en 1993 se denunció, y llevó a juicio, a la vidente, espiritualista y parapsicóloga argentina Marisa Teresa J. Entre otras truculentas artimañas, la bruja utilizaba una vieja estrategia consistente en pasar un limón por el cuerpo del cliente al que, supuestamente, se le había echado un mal de ojo. Ante sus ojos la bruja —insisto en lo peyorativo—, cortaba el limón con un afilado cuchillo y, ¡oh, sorpresa!, el interior del limón aparecía empapado en sangre. No había duda, un poderoso hechizo se había arrojado sobre el infeliz… En realidad la sangre no era tal, sino simple tinta roja que la bruja había inyectado previamente con una simple jeringuilla hipodérmica… 


En aquel caso, los ilusionistas Ladislao Enrique Márquez y Enrique Carpinetti se ocuparon de repetir ante el Tribunal de Justicia los trucos que empleaba la falsa vidente para estafar a sus víctimas por el «timo del trabajito».

Pero ¿quiénes son los estafados?, ¿quiénes son las víctimas?, ¿son acaso individuos de escaso nivel cultural?, ¿tal vez sujetos extraídos del contexto rural más humilde? La respuesta es no. 

Entre los sujetos que se consideran estafados por falsos videntes a los que yo haya entrevistado personalmente, puedo mencionar personajes tan variopintos como la actriz Teté Delgado (protagonista de la serie El súper de Telecinco); directores de cine como Jacinto Molina; presentadores de Televisión Española como Isabel Borondo; humoristas como Gila; artistas como Lola Flores, etc. No, no se trata de su nivel social o cultural, no se trata de su estatus económico, ni de su sexo, ni de su edad. El estudio sobre el perfil de las víctimas potenciales de estafas esotéricas hay que buscarlo precisamente en la victimología. 

En los últimos años, el autor ha tenido la triste oportunidad de recoger numerosos testimonios de personas estafadas por falsos videntes. Víctimas de un cruel engaño que a veces les ha costado su dinero, otras su libertad, y en los casos más dramáticos hasta la vida… Y como muestra, un botón. 

En 1994 un equipo de televisión recorrió parte de la geografía española y portuguesa siguiendo la pista de varios estafadores esotéricos. La investigación y la producción eran responsabilidad del autor, y la realización de Gabriel Carrión. Fruto de aquel reportaje, que por cierto se emitió en el programa Secretos y misterios de Telecinco, fueron varios testimonios directos de fraudes paranormales. 

Luisa B., por ejemplo, era un ama de casa de cincuenta años. En 1993 acudió a una conocida vidente gallega, Geli, influenciada por los comentarios de una amiga. En este caso era un problema de salud lo que motivó la consulta. La bruja pidió a Luisa ropa interior de toda la familia sin lavar, velas y otros objetos personales. Incluso llegó a visitar el domicilio familiar para realizar una «limpieza de energías negativas». Al final, Luisa había desembolsado casi cien mil pesetas (seiscientos euros) y sus problemas continuaban igual. No obstante, y a pesar de prestar su testimonio ante nuestras cámaras, Luisa B. continúa creyendo en la videncia y la adivinación, y ha vuelto a frecuentar a profesionales del ramo.

Antonia V. es una pequeña empresaria. Posee varios negocios, y uno de ellos fue el que motivó su consulta a un famoso brujo que «ha trabajado» en muchas ciudades españolas. «Acudí a Papa Mustapha al ver su anuncio en el periódico —declaró Antonia V.—. El mesón iba mal y empezábamos a tener problemas con las facturas. Él me dijo que me garantizaba al ciento por ciento los resultados de su hechizo, y me pidió solo la mitad del dinero por adelantado. Si el hechizo no funcionaba no le pagaría el resto, y además me devolvería el dinero adelantado, así que me confié.» 

Papa Mustapha se anunciaba en varios diarios españoles de esta guisa: «Gran mago africano: ayudo a resolver cualquier problema. Amor, salud, trabajo, mejora de la persona y la situación financiera. Fortuna, invalidez, ceguera, alcoholemia, muscular, drogas, etc.». 

Antonia V. entregó al «gran mago africano» casi cuatrocientas mil pesetas de las de entonces, y debería entregar otras trescientas cincuenta mil cuando su problema se hubiese resuelto, pero el tiempo pasaba y el negocio de Antonia continuaba en picado. Cuando quiso acudir a la consulta del brujo para reclamar su dinero, Mustapha había desaparecido con sus cuatrocientas mil pesetas, y con sumas similares de otros muchos clientes estafados, «pagando solo la mitad por adelantado»… 

Por cierto, seguimos la pista de Papa Mustapha hasta Lisboa, desde donde huyó a África dejando tras de sí una larga lista de estafados como Antonia, quien, por cierto, continúa frecuentando el mundo esotérico. 

Tanto Luisa B. como Antonia V. decidieron dar el dinero por perdido y se abstuvieron de iniciar actuaciones legales. «¿Y si lo denuncio —declaraban las timadas— y me echa un mal de ojo?» Tome nota el lector. 


domingo, 10 de noviembre de 2019

GARABANDAL: UN MILAGRO MADE IN USA


"La fe mueve montañas", y es que el pasado 13 de abril (Jueves Santo), varios miles de personas provenientes de las más insospechadas zonas del planeta (filipinas, USA, Italia, etc), se dieron cita en San Sebastián de Garabandal; un pueblo de Cantabria absolutamente aislado en medio de bellas montañas, ríos y parajes que hacen del sitio un lugar idóneo para lo que debería acontecer aquel soleado día: la aparición de la Santísima Virgen.

Ese precisamente es el nombre con el que denominan a la Virgen del Carmen que aseguran se apareció a 4 niñas el sábado 1 de julio de 1961, anunciada unos días antes, el 21 de junio, por el mismísimo Arcángel San Miguel, que se les apareció con una poderosa luz y estruendo, digno de los mejores efectos de Spielberg. 

Lo cierto es que, al parecer, se montó el suficiente follón como para que acudiera el párroco Valentín Marichalar y el Dr.Morales psiquiatra de Santander que "autentificó medicamente" el trance místico de las jóvenes. 



Pero las cosas no podías acabar ahí, y como apoteosis final surgió el rumor de los lugareños que afirmaban haber visto a las jóvenes subiendo la empinada cuesta (de unos 300 metros) que conduce al lugar de la aparición, arrodilladas, de espaldas y con los ojos cerrados, ¿quién da más?. 

Según el rumor,la Virgen dictó a Concepción (una de las videntes) el 18 de junio de 1965 un apocalíptico mensaje final, en el que se habla de cosas como "el arrepentimiento de todos los fieles cristianos" (que se lo digan a Roldán), "la copa de la ira de Dios está a rebosar" (con todas las copas marianas se paliaría la sequía en España), y otras perlas garabandaleras. Y si a todo se une que hace unos meses una de las videntes anunciase la aparición y mensaje final para este Jueves Santo ya tenemos el coctel explosivo que allí nos encontramos...

Al amanecer pudimos ver cientos de personas que se su-bían a los pinos para reservar sitio. El milagro esta-ba anunciado a las 20:30 (y es que en esto de las vír-genes la puntualidad va a misa). 

Los milagros se sucedían, Una señora nos contó como su rosario de plata se había convertido en oro, aunque no era oro todo lo que relucía, y mezclados entre la multitud comenzamos a ver la magnitud del evento... 

Docenas de autobuses descargaban cientos de devotos,varíos chiringuitos hacían el agosto (incluso usar el WC costaba una limosnita de 15 duritos), las imposiciones de manos estaban a la orden del día, haciendo "milagritos" para las muchas cámaras de TV que acudieron. Y al fin la hora fatídica; los cánticos y salmos aumentaron a lo que el cielo respondió encapotándose y amenazando lluvia. Algunos esperaban una bola luminosa,otros a la Virgen en persona (que menos) y en medio de ese caos una tejana, Jenny Garzan, nos iluminó con un trance en el que la virgen nos habló. Todos, incluida la Guardia Civil, la rodeamos prestando suma atención. Y escucha-mos que la Virgen nos hablaba en inglés, lo que cabreo a los locales, que tuvieron que recordar a la Virgen que estaba en Cantabría. Ante eso comenzó a chapurrear su trascendental mensaje en un tosco mejicano. Y tras ese "prodigio", apaga y vámonos. Con decepción general los devotos regresaron a sus casas con solo un "milagro made in USA". En suma, un fenómeno social de gran magnitud que demuestra que en Garabandal, las montañas mueven fe...




jueves, 11 de julio de 2019

NEW AGE: RIESGOS Y PELIGROS


«Tú, ¿de qué signo eres?» La pregunta, hecha a bocajarro, me pilla desprevenido. Respondo que Piscis. «¡Claro, se te nota enseguida!» Sonrío con malicia, pero mi interlocutora, convencida de su acierto, no se percata. Es una mujer de unos treinta años, cubierta de una resplandeciente túnica azul bordada con hilos blancos y dorados. En su pecho luce una enorme «mano de Fátima», un talismán musulmán muy popular. Con una cordial sonrisa, me ofrece un cuenco de madera que contiene un líquido dulzón. 

La sala está presidida por un elaborado altar que muestra una foto de Babaji, rodeada de guirnaldas e inciensos. A mi derecha, cubriendo una enorme mancha de humedad en la pared, un enorme póster de Jesús, y a su lado, un grabado con los chakras, auras y cuerpos sutiles de la «anatomía oculta» que exponen los gnósticos. 

En una esquina de la habitación, dos muchachos y una chica aporrean unos tambores hindúes tarareando un himno apache. Por el rabillo del ojo, veo a otro joven que parece explicar a una pareja su carta astrológica. Cruzo el tatami con el cuenco entre las manos para sentarme sobre un acogedor futón. A mi lado, otro grupo discute acaloradamente sobre mensajes que dicen haber recibido de la Hermandad Blanca y de los extraterrestres. 

Shicanye, cuyo verdadero nombre era María del Pilar, se sienta a mi lado para hacerme compañía hasta que comiencen los rituales. Mientras esperamos, aprovecha para «echarle un ojo» a mi aura, extendiendo sus manos ante mis narices. 

—Estás un poco bajo de biorritmos, ¿verdad? —Fuerzo una sonrisa de circunstancia—. Si quieres, puedo darte una sesión de reiki mientras esperamos… 

El humo de un porro que alguien se está fumando, mezclado con el del incienso, acaba por atontarme. Antes de que pueda darme cuenta, Shicanye, con los ojos cerrados y con un rictus de extrema concentración, ya ha colocado sus manos sobre mi pecho. Pero ¿qué demonios estoy haciendo yo aquí? 

El local, una casa particular en la cosmopolita Barcelona, es uno de los típicos ashram de la nueva era que existen a lo largo y ancho del país: un pintoresco lugar en el que la magia, el esoterismo, las filosofías orientales, los ovnis, Jesucristo y las más variadas creencias religiosas se entremezclan en un inconcebible sincretismo mágico-esotérico-religioso-filosófico. El mensaje que ese indescifrable galimatías de símbolos quiere transmitir es que «todos somos uno», y que una nueva era de amor y fraternidad se avecina. Pero… 

La historia de un mito 

Estoy seguro de que uno de los fenómenos que más ha contribuido a la prostitución del esoterismo y alentado todos los riesgos y peligros que existen en las prácticas paranormales es el sincretismo antinatural que damos en llamar nueva era. 

Probablemente debamos buscar el origen de la miscelánea esotérico-religiosa que rodea al movimiento new age en los comienzos del siglo pasado. En esta época, varios esoteristas occidentales viajaron a Egipto, la India, el Tíbet, etc., trayéndose después consigo determinados conceptos mágicos y religiosos orientales salvajemente arrancados de su contexto. 

Personajes como Aleister Crowley o H.P. Blavatsky son, en buena medida, los responsables de que términos como chakra, nirvana, tantra, avatar o kundalini se entremezclasen con otros como alquimia, cábala, Mesías o Apocalipsis. El resultado fue una serie de movimientos como la teosofía, en que la magia grecorromana, el esoterismo judeocristiano y las tradiciones brahmánicas o budistas se entremezclan de forma terrible. En un sincretismo que pierde totalmente las raíces tradicionales de todos los credos que agrupa, los cuales habían sido «revelados» en contextos culturales, geográficos e históricos sumamente diferentes. 

Por si esto fuera poco, dichos movimientos, como la teosofía (que el célebre esoterista René Guénon atacó con extrema dureza en obras como El teosofismo, historia de una pseudorreligión), coincidieron cronológicamente con el nacimiento de otras corrientes como el espiritismo o la metapsíquica. El resultado: un gazpacho esotérico repleto de un sinfín de ingredientes arrancados de sus respectivos contextos. Y esto ha ido empeorando con los años. 

En la actualidad, la sociedad occidental vive una verdadera «invasión esotérica». Resulta extremadamente difícil encontrar una revista o diario que no publique periódicamente noticias o artículos relacionados con el misterio, así como emisoras de radio o televisión que no mantengan algún programa, o, por lo menos, un consultorio esotérico. 

Los publicistas son, sin lugar a dudas, el mejor baremo para medir las inquietudes y las tendencias de una sociedad. Resulta muy revelador observar la fluida utilización que se hace de lo esotérico y misterioso como elemento de marketing. En los inicios del siglo XXI ya podemos comer hamburguesas Platillo Volante y beber cerveza Satán o Lucifer. Podemos acudir a las peluquerías Quiromancia, donde nos leerán la mano mientras nos arreglan el cabello (dos formas de tomarnos el pelo a la vez); escuchar música de Nirvana o de UFO en el pub 666 o en la discoteca Tercera Fase, e incluso hacer nuestras compras en las boutiques Ummo, las librerías Karma o las tiendas de muebles Ovni… La lista es interminable. 

Y lo peor de todo es que las agencias de publicidad han venido a sumarse a la legión de charlatanes, estafadores y falsarios a las que tenemos que enfrentarnos los investigadores, realizando sofisticadas campañas de publicidad viral en Internet, utilizando mitos como los ovnis, la criptozoología o lo paranormal como instrumento de seducción. Hoy, los vídeos de supuestos ovnis, yetis, poltergeists…, con más millones de descargas en YouTube son falsificaciones realizadas por empresas de publicidad viral.

Esta anárquica invasión esotérica ha posibilitado la existencia de «videntes electrónicos». Ya podemos encontrarnos en cualquier estación o aeropuerto maquinitas que, por solo dos euros, nos echarán el tarot, calcularán nuestros biorritmos, levantarán nuestro horóscopo, o incluso nos leerán las líneas de la mano. Es más: ni siquiera tenemos que estar presentes a la hora de consultar a nuestro vidente o profeta favorito. Las líneas 903, además de las eróticas, ponen a nuestra disposición la astrología, el i ching o el teletarot por módicos precios. Imagino que los parapsicólogos del futuro serán sustituidos por electricistas… 

En este excelente campo de cultivo que supone la avalancha esotérica de nuestra sociedad, ha surgido una prolífica picaresca. El desinterés de los estamentos académicos y universitarios por lo paranormal posibilita que cualquier individuo pueda autotitularse astrólogo, vidente, parapsicólogo, naturópata, sanador, gurú o cualquier otra «profesión de la nueva era». Y, por desgracia, entre los escasos idealistas que sinceramente sienten una profunda inquietud por el mundo invisible, abundan los estafadores y desalmados que se aprovechan de las esperanzas, anhelos o inquietudes del prójimo. 



LA BÚSQUEDA DE SOLUCIONES EN EL MUNDO ESOTÉRICO


"Yo comencé en estos temas precisamente leyendo a Lobsang Rampa. Ya sabes, el del tercer ojo. Pues me leí todos sus libros. La verdad es que, en aquella época, yo me creía todo lo que decía. Gracias a aquellas historias fantásticas sobre los lamas, la reencarnación, los monasterios del Tíbet y la apertura del tercer ojo, yo me empecé a interesar por el esoterismo, los ovnis y todos estos temas. Gracias a aquellos libros cambió mi vida. Y años después, cuando me enteré de que Lobsang Rampa era en realidad hijo de un fontanero británico llamado Hoskin y que jamás había estado en la India, las cosas no cambiaron. Tal vez lo que contaba no fuese cierto, pero gracias a aquellos libros yo conocí a un montón de gente fantástica y un mundo increíble que, de no haber sido por ellos, jamás habría conocido… A través de esos libros, reales o no, yo tuve mis propias experiencias y aprendí muchas cosas, empezando por mí mismo…". 

Mi interlocutor no es otro que el popular periodista Miguel Blanco, director del programa Espacio en blanco, que tanto ha influido en la divulgación esotérica en España. Sus palabras son todo un motivo de reflexión, porque nos muestran cómo un turbio episodio de la historia esotérica puede tener resultados enriquecedores.

Decía la vieja máxima del templo de Delfos: «Conócete a ti mismo y conocerás el universo». Supongo que cualquier estímulo es lícito para iniciar ese autoconocimiento, siempre y cuando no pase de ser solo eso, un estímulo para iniciar una aventura personal en busca de respuestas a nuestras preguntas más íntimas y esenciales. Lo paradójico del caso es que solo continuaremos nuestra búsqueda mientras existan preguntas sin respuestas. El día en que creamos haber encontrado todas las respuestas, detendremos nuestra evolución. 

De alguna forma, esto es lo que les ocurre a los adeptos a todas las sectas, logias o hermandades esotéricas. Ellos ya han encontrado el final del camino. Ya conocen el porqué de su encarnación en este momento o el plan de redención extraterrestre, o al «auténtico» Dios… ¿Quién puede reprochar esa opción? 

Sin embargo, y por desgracia, en la mayoría de las ocasiones esa armonía y paz del espíritu que proporciona el creer haber encontrado las respuestas es solo temporal. Esto ocurre cuando se deposita toda la fe en un gurú, en una filosofía o en una agrupación esotérica determinadas, y descubrimos con el tiempo que no es más que una proyección de nuestros propios deseos o prejuicios. 

Igual que un viaje en tren, el viaje hacia el conocimiento sigue una vía con numerosas estaciones. En cada una nos enriquecemos más y adquirimos nuevos conocimientos. Pero si algún día nos apeamos, ya no podremos enriquecernos con lo que nos aguardaría en la estación siguiente. Por esa razón conviene mantener una prudente duda de todo lo que veamos, leamos, e incluso experimentemos en el mundo del misterio. Un mundo en el que las cosas casi nunca son lo que parecen. Y en el que nuestro mejor aliado será nuestro sentido crítico. 

Con serena lucidez, todo aquello que nos enriquezca puede ser positivo, siempre y cuando seamos nosotros quienes podamos mantener en todo momento el control de nuestras propias decisiones. Por eso la prudente duda es una herramienta positiva, ya que mientras haya duda, habrá inquietud por seguir buscando y enriqueciéndose. 

Las prácticas que generan dependencias, las creencias obsesivas y, por supuesto, las filosofías que atenten contra nuestra propia naturaleza, resultan desaconsejables. Claro que todos somos libres de equivocarnos y así aprender de nuestros errores… siempre que estos no nos cuesten la vida. 

Como apuntaba Miguel Blanco, incluso fábulas fantásticas como las imaginadas por C. H. Hoskin (Lobsang Rampa), el ilusorio mundo subterráneo de Juan Moricz, el falso chamanismo de Carlos Castaneda o los extraterrestres imaginarios en el pasado de Erich von Däniken pueden despertar nuestras inquietudes intelectuales y motivar la sana curiosidad por conocer. 

Sin embargo, la credulidad irracional y el exceso de fe en tan fantásticos casos costó serios disgustos a más de un aprendiz de lama que, como indicaba Rampa, intentaron abrir su tercer ojo clavándose una cuña de madera en la frente. Otros se jugaron la vida viajando a la Cueva de los Tayos influenciados por Moricz y existe quien se suicidó intentando saltar a la «segunda atención» de la que habla Castaneda… 

Los crédulos que narran historias fantásticas no mienten, sino que viven consecuentemente con su creencia y la inculcan a las personas de su entorno cercano. Así se transmiten, en una cadena de creencias contagiadas, muchos de los mitos que aún persisten en el mundo del misterio. 

Esos mitos, cada vez más asentados en nuestra sociedad, condicionan la vida de miles de personas. Hombres y mujeres que encuentran en la creencia del más allá y la comunicación con otras entidades la esperanza de un futuro mejor. Una esperanza capaz de dar sentido a sus vidas, y que acaso motive inquietudes intelectuales que, de otra forma, serían lapidadas por la dejadez e inercia de un mundo consumista que nos dicta lo que debemos comer, vestir, pensar y sentir. 

Pero esa inquietud no será más que un conato de evolución ahogado si muere antes de empezar a sustituir los dogmas religiosos o sociales tradicionales por los dogmas esotéricos de moda. De poco sirve que sustituyamos la misa del domingo o la asamblea del partido político de turno por una sesión de yoga o un cursillo de purificación del aura, si nuestro libre albedrío es entregado a las nuevas «verdades absolutas» que suponen muchos credos esotéricos. 

Hasta aquí me he limitado a exponer algunos de los riesgos que entraña el mundo del esoterismo, sin necesidad de argumentar la existencia de entidades extrañas, poderes sobrenaturales o energías misteriosas. Las dependencias, obsesiones y estafas motivadas por el esoterismo se dan, en principio, por culpa de la mala información y la falta de sentido crítico. Es decir, por nuestra propia mente. Si además decidimos aceptar que puedan existir demonios, malos espíritus o energías nocivas, debemos concienciarnos doblemente de la necesidad de una exquisita prudencia a la hora de introducirnos a fondo en este mundo. 

Pero, pese a todo lo que yo pueda decirte, amigo lector, al final serán tus experiencias personales las que realmente te proporcionarán seguridades irrefutables a favor o en contra de cualquier afirmación intelectual sobre el mundo invisible. Aquí comenzará tu aventura que, como toda experiencia trascendental, será personal e intransferible. Y si estas páginas han despertado tu prudencia y tu sentido crítico, habrán cumplido su cometido. 

Ciertamente, el mundo del misterio es un campo fascinante y potencialmente enriquecedor desde los puntos de vista intelectual, filosófico, cultural y existencial, pero tan anárquico, escurridizo y desconocido que la duda prudente es la única salvaguardia de nuestra cordura. Duda de todos y de todo, incluso de este libro. Porque yo podría haber estado engañándote, o quizá estar equivocado en mis afirmaciones. Y no sería justo que tales errores o creencias causasen perjuicio a otras personas. 

En la serie Expediente X, el ficticio agente del FBI obsesionado con los casos paranormales proclama: «Yo quiero creer». Yo también quiero creer… pero no que me engañen.



miércoles, 10 de julio de 2019

FRAUDES Y ESTAFAS ESOTÉRICAS: TRAFICANTES DE ILUSIONES



A la izda, el autor caminando descalzo sobre las brasas de una tonelada de leña, 
como parte del experimento de pirovasia. (Foto © Archivo EOC).
A la derecha, curandero.

Los reclamos en los stands de cualquiera de los festivales esotéricos que se celebran anualmente en España son sorprendentes. «¡Oferta: carta astral y lectura de manos por solo treinta euros! Y, de regalo, ¡talismán de la fortuna!» «Limpia tu aura por solo veinte euros.» «Leo el futuro y el pasado; soluciono todos los problemas. Garantizado»… Los ejemplos son interminables. Y profundamente tristes, por el pobre lugar en que dejan a los viejos saberes ocultos. Si Nostradamus levantase la cabeza en cualquiera de los mercadillos esotéricos, probablemente ingresaría en una asociación racionalista de escépticos en el acto. 

Si los responsables de los stands plantean su tenderete como lo que es, un negocio como otro cualquiera, poco puede reprocharse. Estos profesionales de lo oculto, igual que un médico, un científico, un sacerdote o cualquier otro profesional, trabajan por dinero. Pero el problema surge cuando se utilizan las ilusiones, las esperanzas o inquietudes del cliente para lucrarse amoralmente. 

«Limpieza de aura.» «Recuerde sus vidas anteriores.» «Purificación del karma.» Resulta alucinante detenerse un instante a leer los folletos de los cursillos de fin de semana que los más activos «gurús de la nueva era» imparten por toda España. Por precios que oscilan entre los treinta y los cuatrocientos euros, estos «nuevos profetas» nos garantizan un crecimiento espiritual en tan solo cuarenta y ocho horas. 

Absolutamente boquiabierto seguía los argumentos de Susi C., líder del grupo Sirio, en la presentación del Curso de Preparación Energética para la Nueva Era, que se imparte en varias poblaciones españolas. En estos cursos, como en docenas de otros similares, los extraterrestres, Jesucristo, el aura, las reencarnaciones, los ángeles, los demonios, la limpieza astral, los rayos manásicos, la confección de elementos energéticos y los huevos áuricos se presentan al incauto que cae en la trampa como una auténtica «ciencia astral» por módicos (y no tan módicos) precios. 

Cursillos de fin de semana como los que ofrece Sirio se celebran en todo el país. Lo que a brujos, chamanes, sacerdotes, monjes o iniciados de todas las culturas les ocupa vidas enteras dedicadas al estudio, experimentación y renuncia, es ofrecido por estos «profetas de la nueva era» en cursos de cuarenta y ocho horas. No importa que la moda sea el budismo, el hinduismo o la mística de los indios americanos. Será fácil embriagar al occidental hambriento de espiritualidad con los atractivos y exóticos argumentos de la new age. En los casos más vergonzosos, llegan a utilizarse trucos de ilusionismo o sencillos fenómenos físicos para impresionar a los incautos. 

En julio de 1993 nos propusimos desenmascarar uno de esos fenómenos, que algunos «gurús exportados» pretenden hacer pasar por místicos para fascinar a sus devotos: la pirovasia. 

Esta consiste en caminar descalzo sobre brasas; una costumbre practicada, siempre en el contexto religioso, en muchas culturas. Desde la fiesta del fuego de Filipinas a los adoradores de Shiva en la India, pasando por los devotos de la Virgen de la Peña en San Pedro Manrique (Soria), hay muchos lugares donde se usa el fuego como una prueba de la devoción a tal o cual divinidad. En la actualidad, en Europa y Estados Unidos algunos listillos utilizan esta espectacular experiencia para demostrar su «espiritualidad». Solo unos pocos especialistas en pirovasia, con admirable sinceridad, la plantean como lo que es: una prueba del poder de la voluntad que nada tiene que ver con dioses extraños. 

Uno de esos especialistas éticos es Mika Widmanska. Con su ayuda, y tras quemar una tonelada de leña, realizamos una alfombra de brasas de cinco metros de longitud que cruzamos descalzos siete personas ante las cámaras de la Televisión de Galicia. Los siete —el número fue una pura coincidencia— cruzamos la alfombra sin motivaciones religiosas, espirituales o trascendentes. Tan solo intentando demostrar que cualquier persona puede hacer lo que se atribuyen en exclusiva un puñado de pseudomaestros de la nueva era. A las pruebas me remito. 

Fenómenos como este, y hasta meros trucos de ilusionismo, fueron utilizados por los pseudoprofetas modernos para engatusar a sus devotos. 

Casos como el del «extraterrestre» Boronat o la reencarnación del profeta Elías en la persona de Juan Esther son solo un par de ejemplos.

Lamentablemente, en ocasiones la devoción es tan fuerte que ni siquiera las evidencias más sólidas pueden eclipsar la fe de quienes eligen el camino del corazón. 

Hasta la fecha, yo he realizado, escrito o dirigido varias series de televisión relacionadas con fenómenos paranormales. En varias ocasiones dedicamos uno o varios capítulos a los fraudes parapsicológicos, reproduciendo a través del ilusionismo supuestos fenómenos paranormales. 

Yo me «he comunicado con los espíritus», «he recibido mensajes telepáticos», «he doblado metales» o «he movido objetos a distancia» a través del mentalismo, especialización del ilusionismo que reproduce supuestos fenómenos paranormales. 

Naturalmente, después de cada demostración, y a diferencia de otros supuestos dotados, tanto yo como los ilusionistas que participamos en estos programas explicamos que tales prodigios no son más que efectos del mentalismo. Lógicamente, no podemos explicar trucos que son el modus vivendi de los profesionales de la prestidigitación. Sin embargo, sí advertimos que tales efectos nada tienen de sobrenatural. Sorprendentemente, en muchas ocasiones, algunos de los presentes, sobre todo los más fervientes devotos del misterio, se han negado a aceptar la explicación: «Que no, don Manuel; que ustedes tienen poderes, pero no quieren reconocerlo». 

Cualquier distribuidora o fabricante de efectos mágicos presenta en su stock gran cantidad de efectos paranormales: las pizarras espíritas, el palo telecinético, las cartas Zener, gran variedad de levitaciones de objetos y personas… La lista es interminable. A la vez, cada truco puede evolucionar de mil formas, presentándose como otros fenómenos. De ahí la gran importancia de que todo equipo de investigación paranormal cuente con un ilusionista entre sus asesores, o bien que los mismos investigadores tengan un mínimo de formación en prestidigitación. 

Absolutamente todos los fenómenos paranormales, en mayor o menor medida, pueden ser reproducidos a través del ilusionismo. Aunque también es cierto que ningún ilusionista puede reproducir un efecto sin contar con unas condiciones mínimas que, en teoría, los controles parapsicológicos deberían prevenir para evitar los fraudes. 

Sería demasiado extenso relatar los trucos y efectos mágicos que se han hecho pasar por fenómenos auténticos a lo largo de la historia. Ya se ha dado el caso de algún ilusionista profesional que se ha hecho pasar por sensitivo -aprovechando la ingenuidad, confianza y falta de conocimiento del mentalismo- ante más de un parapsicólogo.  

Justo es reconocer que otros ilusionistas se han profesionalizado en el ataque al mundo de lo paranormal. Siendo mediocres como prestidigitadores, han encontrado un filón económico y de reconocimiento personal erigiéndose como «nuevos Houdinis», dedicándose profesionalmente a demostrar que los fenómenos paranormales no existen. Como siempre, los extremos se tocan. 

Entre los timos esotéricos más populares abundan los relacionados con la salud. Es importante resaltar que muchos falsos sanadores o gurús se sirven de sencillos trucos para ganarse la confianza de sus clientes, y así poder recetar largos tratamientos. 

En la primera consulta, el magnetizador de turno se ofrece a hacerle al cliente un «test de sensibilidad», le somete a una relajación o incluso puede sorprenderle con los más elementales test de hipnosis: caída hacia atrás, rigidez del brazo… 

El consultante, absoluto lego en la materia, quedará impresionado por tan ridículos fenómenos y aceptará sin rechistar el tratamiento recetado. 

Debemos tener en cuenta que estos test básicos de hipnosis, acupuntura (presentada como una demostración de anestesia psíquica) o meros efectos del mentalismo (quemaduras con cigarros que no duelen, pseudofaquirismo, etc.) pueden aprenderse en cualquier manual elemental y ser utilizados posteriormente para engañar a cándidos clientes. 

En estos casos, el grado de desesperación del enfermo es la herramienta de trabajo para el manipulador, y una de las manipulaciones más recurrentes en la new age, ejecutada por gran número de sanadores, curanderos, magnetizadores y médicos alternativos. 

Recuerdo las palabras del padre de una joven enferma, diagnosticada como incurable por la medicina: «Cuando tu hija tiene cáncer y tú crees que existe una posibilidad entre un millón de que un sanador la cure, vendes todo lo que tienes y pagas lo que sea, porque esa esperanza de curarla no se puede pagar con todo el dinero del mundo…». Esa esperanza de curación es justamente el mejor aliado de los estafadores médicos. 

Basta ojear la sección de anuncios de cualquier publicación para encontrar el reclamo de ofertas esotéricas a todos los males de salud, desde tratamientos cromoterapéuticos de hemorroides hasta diagnósticos numerológicos del sida. Todo vale. 

José Antonio Gómez, responsable de un próspero negocio familiar, me contaba su experiencia con la popular vidente zamorana Esther. «Según ella, tenía que hacer un trabajito para devolver la salud a ese paciente, pero tenía que irse a Tenerife para poder hacerlo, ya que era algo relacionado con un lugar de poder, o algo así. Hubo que pagarle el viaje de ida y vuelta, la estancia allí y gastos, además de sus honorarios.» 

Pero ¿cómo demonios alguien puede caer en este tipo de estafas? Pues de la misma forma en que continuamente somos manipulados por otros profesionales del sistema. ¿Cuántos escándalos por venta de recetas o tráfico de fármacos se han dado en la medicina? ¿Cuántos engaños políticos se han destapado en nuestra sociedad? ¿Cuántos fraudes científicos se han descubierto en aspirantes a subvenciones oficiales? 

¿Quiere eso decir que todos los médicos, políticos o científicos son unos estafadores? Creo que la respuesta es obvia. La diferencia es que con estos profesionales la exigencia de una titulación académica es una primera medida preventiva contra el fraude. Por el contrario, en las profesiones de la new age cualquier individuo puede autotitularse sanador, vidente o directamente Dios, con la mayor impunidad. 



¿QUIÉN FUE CARLOS CASTANEDA?

La Vida Secreta de Carlos Castaneda: Antropólogo, Brujo, Espía y Profeta.

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